Ya de entrada reconozco que el tema no es sencillo, y está condicionado por la experiencia personal de cada uno de nosotros. Intentaré exponer mi opinión del modo más ecuánime posible.
Entre el primer paquete de medidas económicas del nuevo Gobierno de Rajoy, paquete de tipo “SAMUR” para evitar la parada cardiorrespiratoria del paciente, se ha incluído la congelación de los salarios de los funcionarios. Nada nuevo, por otro lado. Está claro que la opinión del Presidente Rajoy sobre los funcionarios no es muy favorable, ya que hizo lo mismo durante los tres años que fue Ministro con Aznar y pudo congelar los salarios funcionariales. Hasta Zapatero lo primero que hizo fue bajarles el sueldo un 5% el año 2010.
¿Son los funcionarios culpables de la baja estima que de ellos tienen los ciudadanos y de que nos alegremos sádicamente de su sufrimiento, o son víctimas inocentes y fáciles de los primeros tijeretazos? Unos pequeños comentarios sobre un tema que está en boca de todos:
¿Quiénes son funcionarios?
Cuando se habla de funcionarios todos pensamos en los que nos atienden y ponen mil pegas cada vez que vamos a pagar un impuesto o a hacer alguna gestión burocrática. Muchas veces ya vamos a verles de mala leche, por un impuesto o por una multa. Y la mala leche va a más cuando vemos que la mitad de las sillas de los que nos tienen que atender están vacías por esa irresistible a “desayunar” que tienen esos funcionarios. Que digo yo que las cafeterías que están cerca de los Ministerios deben forrarse dadas las hambres insaciables de nuestros servidores públicos…
Sin embargo, hay que pensar que hay muchos más funcionarios, además de éstos.
Los médicos y enfermeras que nos atienden en la Sanidad pública, muchas veces con pocos medios y una saturación total de pacientes en la asistencia primaria, son también funcionarios. Los hay mejores y peores, como en todas las profesiones, pero creo que todos tenemos experiencias positivas de la dedicación y vocación con la que nos atienden en los hospitales públicos.
Los bomberos, policías, guardias civiles, militares… también.
Los profesores de la enseñanza pública que aguantan cada día a nuestros hijos, en muchos casos malcriados y consentidos por los padres y sin autoridad que poder ejercer para defenderse y luchar contra el total fracaso escolar de nuestro modelo educativo… también son funcionarios. Profesores con una desmotivación absoluta y que sufren acosos inaceptables por padres que exigen cien veces más a los profesores que a sus propios hijos.
Todos ellos han aprobado sus correspondientes oposiciones y han demostrado su capacitación para realizar su trabajo… pero,
¿Realmente hacen su trabajo todos los funcionarios?
A esto debe responder cada uno según su experiencia. En mi propio caso, hay síes rotundos y noes clamorosos y ruborizantes. Hay vagos de la peor ralea protegidos por jefes ineptos que faltan a su trabajo sin problema ninguno, y profesionales responsables que intentan dar lo mejor de sí mismos por vocación personal y seriedad profesional.
Lo que creo que hay que pensar es que no hay un modelo serio en España de la Función Pública que asegure que los profesionales sean motivados y recompensados por un trabajo productivo y bien hecho y que, al mismo tiempo, persiga y fumigue implacablemente a los vagos y amiguetes que se refugian al calorcito de un puesto para vivir sin trabajar. Esto no puede depender de la actitud personal y vergüenza torera de cada uno, sino que hay que implantar un sistema salarial y de control que premie y castigue, como en cualquier empresa.
Pongo un ejemplo de hoy mismo. Una amiga que trabaja en un organismo público de la Comunidad de Madrid desde hace muchos años como Abogado con un puesto ganado por oposición se me quejaba de la congelación salarial, y decía que ella trabajaba con una dedicación seria las funciones que están bajo su responsabilidad. Conociendo a esta amiga, seguro que es así. Lleva diez años ganando lo mismo más o menos. Pero es que un compañero suyo se ha ido una semana a Nueva York a pasar las Navidades sin que le cuente de vacaciones porque su jefe ha hecho la vista gorda y deja que otros del Departamento le fichen cada día como si fuera a su trabajo.
La respuesta a su queja por mi parte ha sido muy clara: ¿sabes dónde están las subidas de sueldo que no has recibido? Pues se usan para pagar al vago de tu compañero y para pagar al sinvergüenza de tu jefe. ¿Por qué no denunciáis a esta gentuza y que sean despedidos? ¿Por qué los sindicatos con todos sus liberados en la Función Pública no se comportan como los sindicatos alemanes, monitorizando que la gente trabaje y cumpla antes de exigir derechos?
¿Por qué los Sindicatos no toman la responsabilidad de limpiar la Administración de indeseables, vagos y sinvergüenzas para regenerar el prestigio del funcionariado? A lo mejor, ahora que caigo, es que los que trabajan en los sindicatos españoles son también funcionarios (mantenidos con subvenciones públicas, o sea, con los Presupuestos Generales del Estado) y no quieren que nada cambie. Quizás es que dentro de sus filas, bajo el eufemismo de “liberado” están también los vagos, indeseables y sinvergüenzas a los que hay que combatir. Como perro no come carne de perro, nunca iniciarán la urgente limpieza que el funcionariado español necesita. Esto no es nuevo, Larra ya denunciaba lo del “vuelva usted mañana”…
No se extrañen, pues, de que los ciudadanos aplaudamos con cierto sadismo los recortes a los salarios de funcionarios, y disfrutemos viendo cómo pierden privilegios que nosotros, los que pagamos sus sueldos con nuestros impuestos, no hemos tenido nunca. Moscosos, asuntos propios, desayuno por convenio, vacaciones extra, falta de control, absentismo vergonzante… ¿hace falta seguir?
Mientras no regeneren su figura y su reconocimiento social a base de trabajar más y mejor, como hace el resto de los que aún tienen trabajo, nos alegraremos y disfrutaremos, que para algo somos españoles y la envidia hacia los demás es uno de nuestros pecados más extendidos. En sus manos está ponerse en marcha para recuperar el prestigio que casi nadie hoy reconoce. Denuncien a la legión de amiguetes con carnet que han sido colocados a dedo en las múltiples Administraciones durante tantos años y en las empresas semi-públicas creadas para colocarles sin oposiciones. ¿Por qué los Sindicatos no meten mano ahí? Por dar una pista: busquen la lista de empresas que cada Comunidad Autónoma ha creado en lo últimos 10 años y vean cómo han crecido sus plantillas, vean quiénes trabajan allí y encontrarán el Santo Grial. Otra pista: el canal de televisión TV3 de Cataluña tiene, junto a sus pérdidas multimillonarias, más empleados que Telecinco, que cotiza en bolsa y da beneficios. ¿Y Telemadrid? hay para no acabar la lista…
Limpien ustedes mismos la basura. Háganlo y se lo agradeceremos, no lo duden. Y, si no lo hacen, al menos guarden un prudente silencio y no inunden la calle de manifestaciones para defender privilegios que no se han ganado. Sigan desayunando, que al menos la cafetería que hay cerca de su Ministerio no cerrará ni tendrá que despedir a sus camareros, muy probablemente inmigrantes…





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